Desde el Piso de Remates / CCE, sucesión enturbiada

Excélsior – Dinero – Pág. 6, Maricarmen Cortés.-

En mi opinión, Juan Pablo Castañón ha sido un buen dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, pero la elección de su sucesor se ha complicado por tres factores: porque alargó su salida, porque la relación con López Obrador cambió las reglas del juego a grado tal que nombró a un equipo asesor empresarial, al que evidentemente escuchará más que al CCE y los organismos que lo integran, y porque las grandes empresas del país, el llamado G10, que son las que siempre han mandado en el CCE por ser las que más aportan para su financiamiento, se empeñaron en impulsar la candidatura de Carlos Salazar, el exdirector general de FEMSA.

Alejandro Ramírez, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, fue el principal promotor de Salazar no sólo por el apoyo del Grupo Monterrey y el G10, sino porque se le considera muy cercano a Alfonso Romo, el poderoso jefe de la Oficina de la Presidencia. Lo que se busca, desde luego, es que el nuevo presidente del CCE no sólo defienda los intereses del sector privado en la 4T, sino que sea escuchado. Ramírez logró que seis de los siete organismos empresariales con voto en el CCE lo apoyaran: Concamin, Concanaco, ABM, AMIS, CMN, y Coparmex.

Sin embargo, como se lo comentamos desde la semana pasada, no se alcanzó la unanimidad porque muchos expresidentes del CCE se opusieron no a la candidatura de Salazar en sí, quien nunca ha estado al frente de un organismo empresarial, sino a la forma de querer imponerlo desde la sultana del norte, porque ni la ABM apoyó la candidatura de Luis Robles, expresidente de la ABM, ni la Concamin, la de Manuel Herrera, ni la Concanaco, la de Luis Antonio Mahbub.

El rebelde fue el muy aguerrido expresidente del Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega, quien nuevamente demostró que no se deja intimidar. Consiguió no sólo que el CNA inscribiera su candidatura, sino también la de Mahbub y la de Herrera.