Ocuparse del cáncer

Milenio Diario – Suplemento – Pág. 9, Sin autor.-

Dos de mis cuatro abuelos tuvieron cáncer. Ambos pudieron atenderse y eso los hace privilegiados; sus historias no fueron de éxito y eso los hace desafortunados. Entre 2000 y 2013 la tasa de mortalidad por cáncer, por cada 100 mil habitantes, pasó de 58.7 a 65.1% según el Global Cáncer Observatory (Globocan). En hombres, aumentó de 57.1 a 65.6% y en mujeres de 57.1 a 64.7%. En México, el año pasado se dieron 190,667 nuevos casos; 105,051 en mujeres y 85,616 en hombres. Este enemigo es la tercera causa de muerte en México. Es doloroso, complejo, muchas veces salvable e implica, siempre, un desembolso financiero altísimo. Los costos del tratamiento de un cáncer de mama ascienden a 245,000 pesos y los de una leucemia a 875,000, de acuerdo con Seguros Monterrey New York Life. Esos montos hacen que muchos pacientes se declaren en quiebra, según la asociación sin fines de lucro en Estados Unidos AARP, tienen 80% más probabilidades de fallecer. El cáncer, según su tipo y la etapa en la que se diagnostique, tiene variedad de tratamientos. Una quimioterapia, por ejemplo, tiene un costo por sesión de entre 60,000 y 80,000 pesos; una radioterapia cuesta entre los 12,000 y los 25,000 pesos. Un medicamento puede costar alrededor de 50,000 pesos. Esto sumado a los costos de lo que la persona enferma puede dejar de aportar a la casa, ya sea en tiempo o dinero, hace más difícil enfrentar económicamente una enfermedad como estas. A esto hay que agregar que el sector salud en México está rebasado. El gasto en salud es de 5.9% del Producto Interno Bruto, mientras en países europeos es de 10 o 12%. “Considerando la transición epidemiológica y el cambio demográfico, el gasto en salud aumenta en promedio 4.2% cada año. Y se observa que las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) representan 90% de las estimaciones del gasto”, dijo el doctor Abelardo Meneses, director del InCan en un Foro de Innovación. ¿Con quién contar? Es difícil pensar que el sector público pueda sostener estas enfermedades cuando el IMSS, por ejemplo, tiene 1.44 doctores por cada 1,000 habitantes, y la OCDE recomienda 3.4. Tiene 2.7 enfermeras y se sugieren 9 por cada 1,000 habitantes; y cuenta con 0.69 camas, cuando deberían ser 4.7. “El gasto en salud hace referencia a la seguridad financiera, que busca evitar que el gasto que las personas realizan con fines de salud ponga en riesgo su situación económica. Es decir, que el gasto de bolsillo no se convierta en gasto catastrófico o empobrecedor”, dijo el Dr. Meneses. Como el gasto es poco, los mexicanos desembolsamos mucho. De hecho, 47% de nuestro gasto se va al rubro de la salud. Con todo esto parecería que los mexicanos tendríamos que buscar apoyo en los seguros privados, pero no lo hacemos. De hecho, 46 millones de mexicanos no tienen ningún seguro y solo 10% de la población tiene uno de gastos médicos mayores, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). ¿Quién puede enfrentar así un cáncer? Al InCan, los otros institutos y al gobierno les toca nivelar y ofrecer un mejor sistema de salud. La discusión está sobre la mesa. “Estamos convencidos plenamente de que el gasto en salud es una inversión en el capital humano de un país, cuya aplicación se reflejan en mayor número de años de vida saludable, incrementando el bienestar y por consecuencia, una mayor productividad. Esta política de verdadera universalización (afiliación, prestación de servicios y calidad) del sistema de salud cambia la vida de los mexicanos”, añadió el Dr. Meneses. Pero en la ecuación para lograr un sistema funcional estamos también los ciudadanos y nuestra responsabilidad es primero pagar impuestos para sostener el sistema y, luego, estar preparados. Mientras se alinean el sector salud, privado y público, con el de seguros, nos convencemos de pagar impuestos o contratar pólizas, nos formalizamos y conseguimos lo demás para tener servicios de salud como Noruega o Dinamarca, dejemos claro que productos de prevención sí existen. Esta es solo una invitación a ver cómo podríamos protegernos, Axa, Mapfre, Inbursa, Sura y BBVA son algunas de instituciones que tienen seguros o coberturas adicionales y específicas para cáncer. El de BBVA se ofrece desde 100 pesos mensuales. Axa tiene uno de vida con una suma asegurada por cáncer y otra por fallecimiento, en el que, por ejemplo, una mujer de 36 años con una protección de dos millones de pesos por fallecimiento y un millón por cáncer pagaría una prima de 2,000 pesos al mes. Hay seguros para bolsillos grandes y pequeños, y productos específicos que cubrirían un cáncer. El tema es hacer la tarea. La tranquilidad, querido lector, está en organizamos financieramente para tener un seguro por si acaso llega un cáncer.